“Si algo no te llega al corazón, no pierdas tu tiempo ni el de la persona que tienes delante”

A veces lo más sencillo es lo más difícil. Cuando le preguntas a V.U. cómo contagia la generosidad, la solidaridad y lo comunitario entre jóvenes, niñas y niños, contesta “simplemente estoy cosechando cosas que ha sombrado otro y no puedo abandonar este legado, yo también he sembrado pensando en los próximos 20/100 años. Simplemente, se trata de tomar conciencia de que formamos parte de una cadena de apoyo mutuo”. ¿Simplemente? ¿Simplemente reconocer el camino que se ha hecho y a quienes te apoyaron? ¿Así de sencillo? “Sí, creo en un tipo de abundancia, la del corazón, la tienes dentro de ti, es un motor de vida”.

“He tenido la suerte de encontrar personas en mi etapa de situación administrativa irregular que hicieron de trampolín sin pedir nada a cambio. Sucedió hace 20 años; me di cuenta de que estaba rodeado de gente que veían claramente mi alma, amigos y amigas que creyeron en mis sueños y lejos de matar mi idea de querer un destino para mí alejado de los estrechos caminos que se ofrecen habitualmente a la migración, lo alentaron. Me hicieron ver que es importante confiar y seguir la cadena. Como creyeron en mí, yo hago lo mismo. Y, sobre todo, transmito esa convicción en los grupos con más vulnerabilidad, a quienes el futuro se les muestra más difícil. Pero en realidad lo hago constantemente, en cualquier manifestación de mi vida, porque quiero contagiar esto. Nadie imagina lo relevante que puede ser un apoyo a tiempo en la vida de una persona. Un contacto puede provocar un giro trascendente, cambiar el rumbo de la flecha”.

“Lo que le transmití en aquellas dos horas le cambió la vida”

Recuerda, por ejemplo, que en 2016 fue a dar un curso de percusión en un centro socio-educativo para menores con medidas judiciales. La música era una excusa para hablar de otros asuntos entre aquellos adolescentes con dificultades. En 2019 un joven encorralado se acercó a él, le quería dar las gracias. Era uno de aquellos menores a quienes los medios de comunicación les dibujaban un futuro incierto. “Me dijo que lo que le transmití en aquellas dos horas le cambió la vida. Su reconocimiento me impactó, no lo olvido, me ayuda a recordar la importancia del trabajo de los educadores. No sabemos la manera en la que estamos contagiando estos valores. No debemos despreciar ningún encuentro con estos grupos”.

V.U. lleva adelante ese compromiso en cualquiera de sus múltiples facetas: como cuentacuentos, dinamizador juvenil, bailarín, coreógrafo, percusionista, mediador comunitario intercultural… “En el mundo intercultural hay muchas líneas de intervención. El mediador comunitario intercultural identifica la diversidad comunitaria y esto le permite analizar lo que sucede teniendo en cuenta múltiples factores. La cultura no es estática, se trata de no caer en los culturalismos. En mi mochila cultural, por ejemplo, el pa amb oli forma parte de mi identidad, además de mi origen nigeriano”. Su compromiso es vital, por eso utiliza todas las herramientas que tiene a mano: Todos su cuentos buscan educar en estos valores, “eliminar el egoísmo”. Como dinamizador juvenil enfatiza el trabajo en equipo, “frente al individualismo les muestro que somos mejores cuando vamos juntos”, cuando expone su conocimiento en la Universidad, procura transmitir los valores de la interculturalidad… 

El elemento en común: la implicación de quienes comparten el camino

En el camino ha formado parte de múltiples iniciativas y de las que ha aprendido, como Sons de Barri, un proyecto socio-educativo basado en la música como elemento cohesionado de las diferentes comunidades del barrio de Son Gotleu; Mater Misericordiae, un centro que atiende de forma integral a personas con discapacidad intelectual, desde el nacimiento y durante su trayectoria vital; ASPACE, asociación dirigida a personas con parálisis cerebral o ASDICA , una asociación sin ánimo de lucro situada en Calviá. Es precisamente a esta última a la que quiere entregar su flor de gratitud por el trabajo que llevan a cabo a favor de todas las personas con discapacidad y sus familias. Todos ellos tienen un elemento en común: la implicación de quienes comparten el camino.

“Es que tienes que educar también con la emoción, si quieres iluminar el camino has de poner las emociones en juego. Si algo no te llega al corazón no pierdas tu tiempo ni el de la persona que tienes delante”, asegura V.U. Y es así, encarnando esta afirmación, es como mira hacia atrás en busca el momento en el que aquel licenciado en derecho y bailarín de la compañía nacional de danza y teatro de Nigeria, que entró en España de manera irregular comenzó a introducirse en el mundo infanto-juvenil. 

La discapacidad es una forma de diversidad

Sucedió hace 20 años. Acudió a una convocatoria creada por las instituciones en la que se ofrecía a monitores de diferentes países del mundo ir a diferentes centros educativos para explicar su cultura. Se llamaba Vivim Plegats. El objetivo del gobierno autonómico era evitar el racismo. Su condición de migrante subsahariano condicionó la balanza: le ofrecieron acudir a un centro con niños con otras capacidades intelectuales. Lo que parecía el destino más difícil, el menos brillante, fue el mejor regalo que le pudieron hacer: “Me impactó la entrega de aquellos chavales, cómo me aceptaron. Una de las madres me pidió que diera clases particulares a su hijo, de percusión. No imaginaba que me cambiaría la vida. Aprendí mucho a través de él. Su feedback era brutal. A raíz de este encuentro pude trabajar en espacios de expertos que trabajan con niños con discapacidad y así encontré una nueva forma de enlazarme con el derecho, la justicia, mi identidad… Porque la discapacidad es una forma de diversidad, que es una de las características de la interculturalidad. Como ves, todo está relacionado”.

No extraña que el umbral que le gustaría cruzar es el que pone la diversidad cultural y de las capacidades en primer plano. “Quiero una diversidad cultural alejada de los privilegios. Se trata de abrir el espacio para que pueda haber de todo con todos”.

Si quisieras formar parte de este jardín

Si quisieras mostrar tu gratitud a alguna entidad, iniciativa, plataforma, asociación… situada en Mallorca por su forma de cuidar el bien común, asómate a la página en facebook La mar de abrazos. Punto de Encuentro. Allí podrás plantear dónde te gustaría sembrar una flor de gratitud y por qué.

Esta iniciativa contribuye a transformar nuestra imagen del mundo. El planeta necesita ser contado de manera saludable. Cultivemos el relato de ese futuro en el que queremos habitar. 

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