“Cuando pones el corazón en juego, la idea que lideras gana en potencia y arraiga”

N.B. arranca su reflexión poniendo el foco en la relación poder/amor. “Hay un tipo de líderes que saben poner el corazón en juego cuando se mueven en el ámbito del poder. Esas personas son elementales, clave para el sostenimiento de la vida. Su existencia sólo es posible si nos replantearnos el concepto de bondad. No se trata de aceptarlo todo; por el contrario, estos líderes saben poner límites. Si no aprendemos a gestionar la tolerancia y la capacidad para ponernos en la piel de los demás, el otro se convertirá en un “salvado”, y aquí nadie salva a nadie”. Un líder con corazón no es un héroe de cómic, ni siquiera es un héroe clásico, es una persona que da un paso al frente, se compromete con un propósito y actúa de manera coherente.

Y así entra a discernir sobre el ámbito de la cultura y el arte, donde ambos mundos (poder/amor) se combinan de manera especial, hasta el punto de parecer incompatibles. Un ejemplo es, precisamente, la propia Agenda 2030, cuyos colores inspiran a las flores de #LaMarDeAbrazos. Los países que en el año 2015 se reunieron en la ONU para señalar los Objetivos que marcarían en sus agendas para que este planeta fuera un lugar más justo, equilibrado y saludable, se olvidaron de prestar atención a la cultura. Nadie se planteó que el cuidado del patrimonio, por ejemplo, contribuye a que este planeta sea más habitable, que honrar y cuidar las manifestaciones artísticas ancestrales forma parte del cuidado de la vida.

“La cultura, el arte, hacen esto, crean lazos”

“Es un error que no exista un espacio específico para la cultura, si no hay cultura ¿en qué se basa ese desarrollo que pretenden alcanzar? ¿en conocimientos especializados, desgajados del todo? ¿Y dónde está la mirada que acoge al conjunto, la que da sentido y coherencia? La cultura, el arte, hacen esto, crean lazos. Su ausencia en la Agenda es un mal síntoma. ¿Qué tipo de vida pretendemos cuidar? ¿Dónde queda la cultura en esta época?”.

Solemos imaginar al poderoso en la cima de la montaña ¿y al amor? ¿en la cuenca de los valles fértiles? ¿Y al arte? N.B. forma parte de, al menos, este último vértice del triángulo. “En el arte se ve el mundo desde arriba, tenemos capacidad para enlazar; no vemos fronteras, vemos la historia. Vemos el mundo y todos sus vínculos. ¿Te has dado cuenta qué es lo que nos ha enlazado durante el confinamiento?: Lo que nos aproxima a la tierra, a la comunidad a la que pertenecemos, es la cultura, sus tradiciones, las palabras especiales de cantantes, poetas y dramaturgos, nombrando lo inasible… La cultura está en al base de todo, que no la cuiden, que no lo comprendan, que no la cultiven, es mucho más que un retraso, es poner trabas a la vida. Esto es lo que vemos cuando volamos, esto es lo que somos”. 

Nace Can Marqués

Con esta mentalidad hace unos años N.B. adquirió una casa muy grande “para meter a todos mis hijos dentro” Era un momento de su vida en el que elegía las casas en función de si podían jugar y correr dentro de ella. Y la encontró, en el corazón de la ciudad, “cuando el centro histórico de Palma estaba abandonado”. Lo que no imaginaba era que aquella enorme casa del siglo XV aterrorizaría a sus hijos. Si quería hacerla habitable debía de sacrificar precisamente aquello por lo que la compró: la belleza de su estructura. Y fue cuando tomó la determinación de crear un centro cultural que pudiera enlazar la historia que representaba aquella casa con el arte contemporáneo: llenar de nueva sabia los espacios en los que se albergó la vida.

Y es en ese contexto por el que ahora, veinte años después, una persona del mundo del arte quiso incluir a N.B. en esta cadena de gratitud: porque abrió las puertas a artistas locales, les cuidó, les cedió espacios para que pudieran trabajar o dar clases y, sobre todo, facilitó que la creación de obras comunes, vínculos creativos. N.B. desvela sonríe: “Cuando encuentras un artista y te muestra su mundo es una pasada” y la conversación vuelve al punto de partida: cuando pones el corazón en juego, la idea que lideras gana en potencia y arraiga. Y la que enarbola N.B. se sostiene en esta frase: “Necesitamos mantener vivo el árbol de la cultura”.

Somos también nuestros miedos

Para N.B. el ser humano es un ser en constante transformación desde hace millones de años, por tanto experto en cruzar umbrales, hacia delante y hacia atrás. Sin embargo, cuando piensa en ese paso colectivo que la humanidad necesita dar no duda y dice: “cruzar el umbral de la paz”, aunque ese umbral esté situado en un lugar llamado Utopía, “porque somos lo que somos. El día que se comprendí que la paz es un invento del ser humano, entendí qué es la guerra. Los miedos siguen siendo los mismos”. 

Con esta mirada del mundo, N.B. toma una flor y la siembra en ARCA porque “desde 1987 no ha cedido en su propósito de crear conciencia de protección al patrimonio; un compromiso que ha mantenido en pie, firme como un junco, ante los diferentes gobiernos, intereses económicos y cambios sociales que han sucedido en estos más de 30 años”

Formar parte de este orden del mundo

Si quisieras mostrar tu gratitud a alguna entidad, iniciativa, plataforma, asociación… situada en Mallorca por su forma de cuidar el bien común, asómate a la página en facebook La mar de abrazos. Punto de Encuentro. Allí podrás plantear dónde te gustaría sembrar una flor de gratitud y por qué.

Esta iniciativa contribuye a transformar nuestra imagen del mundo. El planeta necesita ser contado de manera saludable. Cultivemos el relato de ese futuro en el que queremos habitar. 

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