“Cuidar un olivo centenario es formar parte de una relación de cuidado, interdependencia y compromiso”

En Europa hemos olvidado honrar a nuestros ancestros y asumir que de ellos recibimos lo que hoy consideramos espacios protegidos, parques naturales o sencillas tierras de cultivo.

T.F. lleva 20 años implicado en mantener vivo el Barranc de Biniaraix, un espacio agrario singular que forma parte del paraje natural de las Serra de Tramuntana. “El Barranc, como toda la Tramuntana, acumula una retahíla de figuras de protección: es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, fue declarado Paraje Natural por el gobierno balear, su camino de acceso se declaró Bien de Interés Cultural… Sin embargo no se llevan a cabo actuaciones de gestión como resultado de estas figuras. El único trabajo de conservación de los valores que atesora lo realizan algunos propietarios, los que por diferentes motivos pueden hacerlo. Se olvida que es un espacio modelado por los humanos, fruto del compromiso de generaciones. Si dejas la naturaleza en manos de los funcionarios es que has perdido la batalla.”

Se busca masa crítica involucrada que haga lo que hay que hacer

Atender la tierra de manera respetuosa en el siglo XXI no es fácil. “El cuidado del Barranc necesita una masa crítica involucrada haciendo lo que hay que hacer y la implicación física de mucha gente, de modo que organizo acciones de voluntariado. Intento que reconozcan el legado, cautivarles e incluso les animo a comprar propiedades en la zona y que las cuiden con la misma filosofía”.

Se trata de un acto de rebeldía ante la corriente dominante, esa que tiende a abandonar la agricultura y los modos de hacer tradicionales. Somos comidos por el olvido, nos encanta montar congresos para investigar nuevos procesos sostenibles mientras abandonamos conocimientos ancestrales. Se nos olvida lo importante: “el porqué y con qué postura emocional humana se hacen estas cosas”. Por eso T.F. promueve la restauración de los marges, paredes de pedra en sec (cientos de kilómetros de muros que sostienen las marjades, las terrazas), y la recuperación de los olivos abandonados.

“Lo hago en los huecos de mi trabajo, organizo y las convocatorias con acciones concretas, me enlazo con ONGs, grupos de interés, particulares… preparo los materiales necesarios para llevarlas a cabo, busco colaboradores que conozcan las técnicas tradicionales, miro la meteo, identifico el día y si hay gente lo hago con ellos y si no hay gente… lo hago de todos modos, porque estamos un punto de no retorno”.

Una relación de amor, interdependencia y compromiso entre humanos y vegetales

Es el primero en implicarse, tan pronto cuida las paredes vencidas por el tiempo como ayuda a los árboles a mantener las proporciones necesarias para que el viento no los parta y para poder cosechar la aceituna, de esta manera se mantienen en buen estado de salud. “Que un olivo haya cumplido 500 años quiere decir que 20 generaciones han cuidado de este árbol de manera ininterrumpida. Ese árbol es el testigo de una relación de amor, interdependencia y compromiso entre humanos y vegetales. Al cuidar esta tierra me siento parte de un club transgeneracional al que respeto y honro”. 

En esta línea, y consciente de las múltiples iniciativas que defienden la sostenibilidad de esta isla. T.F. sitúa una flor de gratitud en el mapa de #LaMarDeAbrazos a los pies de una de ellas, Terraferida, “porque es un colectivo de aborígenes que lucha por defender la sostenibilidad en su territorio y que se pone frente a los que están destruyendo la isla por intereses económicos básicamente. Se toman un tiempo para investigar y sacar a la luz problemáticas ambientales desde un punto de vista muy crítico y después hacen el análisis para presentar propuestas. Así luchan contra los planes de expansión, contra proyectos como la multiplicación de autopistas, puertos deportivos…”

“Invito a la humanidad a tener el coraje de ser generosa”

Como umbral elige una frase que forma parte de su forma de entender la vida: “Invito a la humanidad a tener el coraje de ser generosa. Crucemos el umbral que nos lleve a renunciar a nuestra capacidad depredadora, a bajar la marcha y reducir nuestra pisada. Para eso hay que tener mucho valor porque lo tenemos todo en contra: El sistema capitalista está diseñado para crecer y, por tanto, destruir cada vez más la piel viva del planeta. Dejar de hacerlo es ir contracorriente, de hecho hemos dejado de hacerlo por el tema de la COVID19 y mira la que se está liando. Al final tendremos que hacer lo mismo que hemos hecho como consecuencia de la pandemia. Podríamos hacer un ejercicio de hacer lo mismo sin tanto drama, sin tanto sufrimiento. Si lo decidiéramos de forma acordada, si tomáramos las riendas de este cambio tan necesario, el resultado no tendría por qué ser tan doloroso para tanta gente”.

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Si quisieras mostrar tu gratitud a alguna entidad, iniciativa, plataforma, asociación… situada en Mallorca por su forma de cuidar el bien común, asómate a la página en facebook La mar de abrazos. Punto de Encuentro. Allí podrás plantear dónde te gustaría sembrar una flor de gratitud y por qué.

Esta iniciativa contribuye a transformar nuestra imagen del mundo. El planeta necesita ser contado de manera saludable. Cultivemos el relato de ese futuro en el que queremos habitar. 

#NarrativaRegenerativa   

#NarrarConDelicadeza   

#MallorcaEnElJardín

#Gratitud