Soy narradora. Me presento con esta palabra porque suele exigir explicación y esto facilita una pequeña conversación. Me gusta desentrañarla.

Narrar es una actividad luminosa y llena de sentido, es un arte y al mismo tiempo la forma más humana con la que establecemos vínculos. Me permite crear historias, mundos que hasta ese momento no existían. Al contarlos les doy vida. Para ello utilizo diversos lenguajes, sostenidos no sólo por la palabra sino también por la imagen y todos los materiales que encuentro en el camino. Narramos con los sentidos.
A este acto yo le añado amor. Atiendo a lo que cuento y mimo cómo y qué digo. A esta forma de contar la vida lo llamo “Narrar con delicadeza”. Los relatos delicados contribuyen a hacer este planeta más respetuoso, alegre, equitativo y vital.
Soy narradora. Conozco las luces y las sombras del proceso creativo, un recorrido solitario por el que llevo transitando más de 30 años. Ya no me pierdo en el espacio que dista entre lo que experimentamos y lo que contamos, una geografía en la que ahora me muevo a ciegas y con una sonrisa. Confianza y sentido del humor son dos de los elementos que utilizo para acompañar a las personas que desean recorrer este camino, las que quieren contar la mejor de sus historias, quienes creen que no saben, las que no logran dar nombre a lo que sienten, las que quieren cambiar su paso. Buceo en sus relatos hasta detectar la sombra, lo indecible, lo tóxico que hay en ellos. Durante el proceso les ayudo a mantener viva su pasión, que también es la mía.
El cuidado y la poética bañan todas las esferas de mi actividad narrativa, desde la faceta empresarial a mi forma tierna de viajar por el mundo, poniendo la vida en el centro: He creado mi propio modelo de producción basado en la ecología y el cuidado bajo el sello Producciones Orgánicas, he caminado ríos, he enlazado una isla con un hilo de seda (Mallorca) y desde hace más de diez años habito en un velero cuatro meses al año con el que bordeo el mar Mediterráneo.

El conocimiento se adquiere,

Narrar es poderoso, lo sé por experiencia, he formado parte del primer equipo de investigación de la televisión privada en España, he dirigido documentales en cine y televisión, tengo casi una decena de ensayos publicados, he escrito crónicas, reportajes y columnas de opinión… Estoy acostumbrada a desentrañar el mundo, por eso promuevo narrar de forma consciente, practicando el cuidado al planeta, a quienes lo habitan y a uno/a mismo/a.
No todo es técnica narrativa, el ser humano está hecho de relatos, nuestros cuentos nos definen. Llevemos las riendas de ese poder de forma humana. Se trata de abrazar la vida con cada palabra.
He aprendido que el juego es un gran aliado. Utilizo lo que he aprendido de la arte-terapia, la psicología Gestalt, las estrategias de la educación para la paz, la filosofía, la pedagogía sistémica, la biomímesis, el eco-feminismo, los happeningsinspirados en la naturaleza, la poesía… para elaborar de forma saludable nuestras narraciones.

La actitud se cultiva.

Narro con delicadeza y eso exige conocimiento y actitud. El conocimiento se adquiere (mi experiencia profesional así lo avala), la actitud exige algo más. Se trata de saber balancearse en el límite, bailar en el desequilibrio, dialogar con las sombras. Lo aprendí de las personas frágiles que me acompañaron en la infancia. Ellas me enseñaron a ver en la oscuridad.